Conoce los factores geológicos que convierten a México en una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta.
México experimenta una constante actividad sísmica debido a su ubicación geográfica dentro del Cinturón de Fuego, una zona que concentra una parte masiva de los movimientos telúricos globales. El territorio nacional se asienta sobre la Placa Norteamericana y colinda en su franja sur y oeste con las placas de Cocos, Rivera y del Pacífico.
Estadísticas y zonas de mayor riesgo
Las cifras oficiales indican que el país acumula anualmente más de noventa sismos con magnitudes superiores a los cuatro grados en la escala de Richter, lo que representa un porcentaje considerable de los temblores a nivel mundial. Entre las regiones con mayores probabilidades de enfrentar sismos de gran magnitud que impactan la capital se encuentran Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Puebla, el Estado de México y Veracruz.
El antecedente histórico más severo
La memoria colectiva de la nación recuerda el devastador terremoto registrado el 19 de septiembre de 1985, el cual alcanzó una magnitud de 8.1 con epicentro en la costa del Pacífico. Aquella emergencia provocó la caída de miles de edificaciones y se calcula que al menos 10,000 personas fallecieron.
Conceptos clave sobre los temblores
Un sismo ocurre cuando las rocas en el interior de la Tierra se rompen de forma repentina, liberando energía en forma de ondas que agitan el terreno. Los especialistas diferencian la magnitud, que mide la energía liberada mediante sismógrafos, de la intensidad, que evalúa los daños provocados en las estructuras y las personas.
Con información de elcomercio.pe.
Foto de portada: Ron Lach en Pexels.


