La caficultura nacional expande sus fronteras productivas desde los tradicionales Yungas hasta nuevas zonas en Santa Cruz y el trópico.
La producción de café en Bolivia continúa diversificándose más allá de sus fronteras tradicionales. Aunque el país mantiene una escala pequeña en comparación con otros gigantes del continente, el grano nacional gana terreno gracias a su calidad y al esfuerzo de miles de familias productoras que apuestan por el manejo orgánico y de altura.
El dominio paceño y la expansión en Santa Cruz
Los datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) correspondientes a 2023 reflejan que Bolivia cultivó café en más de 25.000 hectáreas, logrando superar las 23.600 toneladas de producción nacional. En este escenario, el departamento de La Paz se consolida como el principal motor de la actividad, abarcando el 96% de la superficie cultivada, especialmente en las montañas y parcelas de Caranavi y los Yungas.
Sin embargo, la geografía cafetalera ha sumado nuevos actores. En Santa Cruz, la actividad ha crecido de manera notable en las zonas cercanas al Parque Nacional Amboró, involucrando a municipios como Yapacaní, San Carlos, Buena Vista, Porongo, El Torno, Samaipata y Mairana. Para 2026, la Federación de Cafetales ASPAGRO reportó que cerca de 1.300 familias cultivaban más de 1.000 hectáreas en territorio cruceño, con un fuerte interés en el café de especialidad bajo sistemas agroforestales.
Tradición en Cochabamba y nuevas iniciativas en Beni
La actividad cafetalera también encuentra espacios productivos en el trópico cochabambino. Municipios como Villa Tunari, Shinahota, Chimoré, Puerto Villarroel y Entre Ríos albergan a más de 600 familias dedicadas al cultivo en unas 300 hectáreas. Por su parte, regiones como Beni empiezan a incursionar tímidamente en el mercado internacional, como ocurrió con envíos de café ecológico desde Magdalena hacia Estados Unidos.
Impacto para productores y mercados de exportación
Para los productores bolivianos, el desafío diario incluye superar dificultades vinculadas a la asistencia técnica, la fertilización, plagas y la sequía. No obstante, el esfuerzo rinde frutos en el comercio exterior:
- En 2024, las exportaciones nacionales alcanzaron casi 2.500 toneladas por más de 15 millones de dólares, donde La Paz concentró la gran mayoría del valor exportado.
- Durante 2025, las ventas externas subieron a 2.169 toneladas por un monto superior a los 17 millones de dólares, llegando a 28 países.
- Estados Unidos se mantiene como el principal destino de exportación por volumen y valor, seguido por naciones europeas como Bélgica, Francia y Alemania.
El sector resume su evolución bajo una premisa clara: «Mientras La Paz conserva el liderazgo y Cochabamba mantiene una tradición propia en el trópico, Santa Cruz amplía sus áreas y familias dedicadas al cultivo».
Para el consumidor local y los mercados internacionales, el café boliviano se posiciona cada vez más como un producto diferenciado, capaz de llevar el esfuerzo de las pequeñas parcelas nacionales hasta las tazas en el extranjero.
Con información de Publiagro.
Foto de portada: Michael Burrows en Pexels.


