El sector avícola advierte que los costos de producción aumentaron un 20% y piden un precio equilibrado para evitar el cierre de granjas y el desabastecimiento.
Los productores de pollo del país enfrentan una compleja situación económica tras el retiro de la subvención a los combustibles. Este cambio administrativo impactó de forma directa en la estructura financiera de las granjas, elevando de 13 a 15 bolivianos el costo necesario para producir un solo kilo de carne en el país.
Riesgo para las familias y productores
Actualmente, el precio de venta al consumidor se sitúa entre los 15 y 16 bolivianos por kilo. Para las familias bolivianas, esto significa que cualquier intento de forzar precios por debajo de la estructura real de gastos podría volverse en contra del mercado interno.
Omar Castro, presidente de la Asociación Nacional de Avicultores, criticó los informes emitidos por la Defensoría del Pueblo sobre la canasta familiar. Según el dirigente, exigir tarifas bajas sin tomar en cuenta la realidad del campo pone en riesgo la subsistencia del sector productivo. «El productor no va a aguantar, va a cerrar su granja», advirtió Castro.
¿Qué pasaría si bajan la producción?
El impacto práctico para los consumidores radica en el peligro de una escasez futura. Los avicultores detallan que una menor oferta en los mercados genera el efecto contrario al deseado por las autoridades de control:
- El cierre masivo de granjas disminuye la disponibilidad nacional.
- La falta de oferta provoca que los precios se disparen entre 22 y 28 bolivianos.
- La cadena productiva sufre pérdidas irreversibles si no hay apoyo estatal.
Ante este escenario, el sector demanda que el Gobierno analice la situación con cautela. Para los productores, la clave para proteger la economía de los hogares bolivianos es lograr un equilibrio que garantice la continuidad de las granjas y evite futuras alzas desmedidas.
Con información de Publiagro y Omar Castro.
Foto de portada: Mark Stebnicki en Pexels.


