Las precipitaciones favorecen la aparición del salivazo en los potreros, una plaga que daña el pasto y pone en riesgo el alimento para el ganado.
La temporada de lluvias trae consigo un riesgo latente para los productores ganaderos: la proliferación del salivazo. Este insecto, perteneciente a la familia Cercopidae, encuentra en los potreros húmedos el escenario ideal para su reproducción y supervivencia, afectando de forma directa a las diferentes especies de gramíneas.
Cómo identificar la plaga en los potreros
El principal indicio de la presencia de este insecto es una espuma blanca ubicada en los tallos o en la base de las plantas. Dentro de esta masa espumosa se refugian las ninfas, las cuales utilizan un aparato bucal especializado para succionar la savia de la planta. Esta capa protectora ayuda a mantener la humedad y resguarda a los ejemplares tanto del clima como de sus enemigos naturales.
Las poblaciones de ninfas pueden surgir pocos días después de iniciadas las precipitaciones. En ciertos casos, la primera generación importante aparece entre 25 y 30 días tras las primeras lluvias, mientras que los picos poblacionales suelen darse en la mitad de la época húmeda, especialmente en pasturas densas que acumulan mayor humedad cerca del suelo.
Impacto en la producción de forraje
La extracción continua de savia genera un daño severo en el desarrollo de la vegetación. Cuando los niveles de infestación son altos, las plantas muestran amarillamiento, manchas, pérdida de vigor y menor capacidad de rebrote, lo que repercute en una menor producción de biomasa.
Para los consumidores y productores, esto se traduce en un problema económico y práctico: menor disponibilidad de alimento para los animales. El impacto final dependerá del nivel de infestación, el tipo de pastura y la especie de la plaga.
Estrategias de control y manejo integrado
Los expertos recomiendan iniciar la revisión constante de los potreros apenas comiencen las precipitaciones, sin esperar a que el pasto muestre un deterioro evidente. Para contrarrestar el problema, se aconseja aplicar un enfoque que combine diversas acciones.
- Manejo adecuado del pastoreo y estrategias para reducir temporalmente las ninfas.
- Uso de pasturas con mayor resistencia o tolerancia.
- Prácticas culturales y controles biológicos, como el hongo entomopatógeno Metarhizium anisopliae.
- Control químico justificado y con productos registrados cuando la situación lo requiera.
Ante esta amenaza climática, el sector ganadero debe apostar por la prevención. Al respecto, especialistas recuerdan que «el manejo integrado combina diferentes herramientas» para mitigar los daños en el campo y asegurar la alimentación del ganado.
Con información de Publiagro.
Foto de portada: K en Pexels.


