La enfermedad fúngica amenaza los arrozales bolivianos al dañar hojas, tallos y vainas. Conoce los factores de riesgo y las alternativas para mitigar pérdidas.
Los productores de arroz deben mantener la vigilancia en sus chacos debido a la incidencia de la mancha estrecha parda. Este problema sanitario surge por la acción de los hongos Cercospora oryzae y Sphaerulina oryzina, los cuales atacan directamente el tejido vegetal de la planta.
Síntomas y factores que aceleran el contagio
La infección se hace visible mediante la aparición de marcas alargadas y angostas de tonalidad marrón, rodeadas por bordes oscuros o amarillentos. Estas señales se extienden con rapidez por hojas, tallos y vainas, lo que compromete el desarrollo normal del grano.
El patógeno sobrevive en los residuos de cosechas anteriores y se propaga a lo largo de las células epidérmicas. Su avance es posible gracias a temperaturas que van desde los 6 hasta los 33 °C, aunque su etapa de mayor desarrollo ocurre entre los 25 y 28 °C. Adicionalmente, el hongo tolera niveles de pH entre 5,5 y 7,1 y logra ingresar al cultivo mediante heridas o estomas.
Impacto para productores y alternativas de manejo
Para el sector agrícola, el control de esta patología es vital para evitar mermas económicas. Un dato llamativo es que los sembradíos con altos niveles de potasio muestran una mayor vulnerabilidad. Además, el hongo también habita en el alpiste de la tierra (Panicum reptans), lo que facilita su permanencia en el entorno productivo.
Entre las recomendaciones técnicas para frenar el avance del hongo destaca la importancia de identificar los síntomas a tiempo y elegir semillas adecuadas. Como se ha señalado, la selección de materiales genéticos resistentes constituye una de las principales estrategias mencionadas para enfrentar esta enfermedad.
Con información de Publiagro y Fitopatología.
Foto de portada: Nothing Ahead en Pexels.


