El Pentágono ordenó el traslado urgente de sus aeronaves estratégicas desde territorio británico tras destaparse un presunto complot vinculado a Teherán.
La base aérea de Fairford, en suelo británico, vivió momentos de máxima tensión cuando el Departamento de Defensa estadounidense decidió retirar de forma imprevista un total de 12 bombarderos estratégicos B-1 Lancer. La medida se adoptó tras recibir datos de inteligencia que alertaban sobre un inminente plan para atentar contra la instalación militar y atentar contra las tropas estacionadas allí.
Sospechosos detenidos y versiones cruzadas
Las fuerzas de seguridad británicas arrestaron a siete personas en el marco de las pesquisas sobre la presunta conspiración, de las cuales seis ya obtuvieron la libertad bajo fianza. Mientras que el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, apuntó a fuertes indicios de participación iraní, las autoridades de Teherán rechazaron de manera categórica cualquier lazo con los involucrados.
Por su parte, reportes de prensa señalaron que la presunta estrategia de la Guardia Revolucionaria de Irán contemplaba el empleo de drones ocultos en camiones, emulando tácticas empleadas previamente en conflictos recientes. A pesar de que la administración británica y la estadounidense no han vinculado oficialmente a los arrestados con la evacuación de los aviones, el movimiento obligó a un despliegue inusual de regreso hacia suelo norteamericano.
Estrategia de desgaste y defensa
El especialista en defensa e inteligencia Andrés Gómez de la Torre explicó que la base británica operaba como un centro neurálgico clave para neutralizar plataformas de misiles en el estrecho de Ormuz. Según el experto, este tipo de acciones refleja las tácticas de la guerra híbrida, donde se aprovechan vulnerabilidades y métodos de bajo coste para alterar los planes de potencias militares sin necesidad de enfrentamientos convencionales.
Con información de elcomercio.pe.
Foto de portada: Miguel Cuenca en Pexels.


