El conjunto blanquiazul utilizó un equipo alterno y sufrió una derrota en un recinto con escasa presencia de público.
Una jornada atípica se vivió en el estadio Alejandro Villanueva, conocido como Matute, durante la noche del último miércoles. Con tres tribunas habilitadas y la zona norte cerrada, aproximadamente 15 mil espectadores se hicieron presentes para presenciar el encuentro amistoso entre Alianza Lima y Palestino, una cifra baja para lo habitual en el recinto.
Modificaciones y mala fortuna
El estratega argentino Pablo Guede saltó a la cancha con un planteamiento mayoritariamente alterno. Las novedades principales fueron la presencia de Alejandro Duarte en el arco y la inclusión desde el arranque de Kevin Quevedo tras cinco meses, además del retorno de D’Alessandro Montenegro luego de una larga inactividad de siete meses.
Los planes iniciales del cuerpo técnico sufrieron un duro revés muy temprano. Una jugada desafortunada terminó en un autogol de Gianfranco Chávez, un episodio de mala fortuna que descolocó al defensor central y obligó al banquillo local a replantear la estrategia defensiva que tenían preparada, adelantando las líneas en busca del empate.
Reacción y jugada destacada
Pese al marcador adverso, el equipo local encontró destellos ofensivos en los pies de Kevin Quevedo. El extremo logró superar la marca rival en el centro del campo y cedió el balón para la proyección de Montenegro.
El lateral aprovechó la jugada para enviar un centro preciso hacia Luis Ramos, quien conectó de cabeza para inflar las redes. Sin embargo, el festejo del delantero estuvo marcado por la emoción, reflejando el complejo momento que se vivía sobre el césped ante la atenta mirada de los asistentes.
Con información de elcomercio.pe.
Foto de portada: hayati ilker ergün en Pexels.


