Los alimentos y bebidas se han convertido en el motor financiero y estratégico de la cadena hotelera, superando el concepto tradicional de hospedaje.
Para la cadena hotelera Aranwa, la comida dejó de ser un simple servicio extra para los huéspedes. En destinos como Paracas y Vichayito, los restaurantes y bares ya generan entre el 45% y el 48% de la facturación total. Durante las temporadas de mayor afluencia, esta división aporta hasta un 40% a nivel general de la empresa, según informó su CEO, Gonzalo Calderón.
Inversiones enfocadas en los fogones
Este cambio de enfoque se refleja claramente en el presupuesto corporativo. Para la reciente renovación del complejo en Vichayito, en Piura, se destinó cerca de la mitad de los S/23 millones invertidos exclusivamente a la cocina, incluyendo nuevos equipos de conservación, zonas operativas, el restaurante Horizonte y el bar Latitude.
Fuera de las fronteras peruanas, la compañía desembolsó unos US$6 millones para su primer establecimiento internacional en Sarapiquí, Costa Rica, donde el espacio culinario Encuentro fusiona los sabores locales con la tradición peruana. Paralelamente, el ejecutivo destacó que la gastronomía nacional mueve más de US$ 3.300 millones en el ámbito local y tiene el potencial de guiar la recuperación del turismo receptivo por su enorme atractivo.
Nuevos espacios y proyecciones
- Ampliación de terrazas y barras de brasas en el Valle Sagrado.
- Nuevos salones en el muelle de Paracas y la futura barra nikkei Brisas.
- Proyectos gastronómicos planificados para el Palacio Ricketts en Arequipa.
A pesar de los retrasos operativos registrados en Vichayito, la compañía anticipa superar sus metas comerciales entre un 1% y un 2% por encima de lo proyectado, impulsada principalmente por el buen rendimiento sostenido en Paracas y el Valle Sagrado.
Con información de elcomercio.pe.
Foto de portada: Quang Nguyen Vinh en Pexels.


