Aunque la cultura de las dietas suele demonizarla, los especialistas advierten que la grasa corporal cumple funciones biológicas indispensables para el organismo.
Durante años, las tendencias de bienestar y la cultura de las dietas han promovido la eliminación de la grasa corporal en la búsqueda de un físico definido. Sin embargo, diversos especialistas alertan sobre los riesgos biológicos y sociales de alcanzar porcentajes extremadamente bajos, una tendencia que ha reaparecido este año impulsada en parte por fármacos para adelgazar.
Funciones clave del tejido adiposo
Lejos de ser un simple depósito pasivo, la grasa corporal actúa como un órgano endocrino activo. Según explicó la endocrinóloga Elif Oral, este tejido cumple una función biológica crucial y es necesario aprender a valorarlo. Entre sus tareas principales destaca el almacenamiento de energía sobrante en forma de lípidos dentro de las células adiposas, un sistema heredado de nuestros antepasados para sobrevivir a periodos de escasez.
Además, las células grasas se encargan de la comunicación interna mediante la producción de hormonas. La leptina, por ejemplo, le comunica al cerebro que existen suficientes reservas energéticas, lo que permite regular procesos vitales como la reproducción y la respuesta inmunitaria. Asimismo, la grasa corporal funciona como un aislante térmico fundamental para regular la temperatura corporal, gracias a la grasa blanca, mientras que los tejidos marrón y beige se especializan en quemar energía para producir calor.
Riesgos de tener poca grasa corporal
Mientras que el exceso de tejido adiposo se relaciona con problemas como la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, la escasez extrema también perjudica gravemente la salud. Jessica Maung, investigadora de la Universidad de Michigan, señaló que una reducción drástica altera el funcionamiento general de los órganos.
- Estado de inanición: el organismo entra en ahorro energético, lo que debilita el sistema inmunitario y provoca la degradación muscular.
- Debilidad ósea: se detiene la formación y reparación de los huesos, incrementando el riesgo de fracturas y fragilidad, tal como advirtió Fredrik Karpe.
- Desajustes hormonales: en los hombres puede disminuir la testosterona y el rendimiento físico, mientras que en las mujeres atletas puede causar alteraciones o la ausencia en el ciclo menstrual.
Los expertos concluyen que el cuerpo humano funciona de manera óptima cuando se encuentra un equilibrio, evitando tanto los extremos de la obesidad como las consecuencias negativas de una delgadez excesiva.
Con información de www.opinion.com.bo.
Foto de portada: Lucas Guimarães Bueno en Pexels.


