El reporte de una agencia de inteligencia señala que el mandatario norcoreano presenta un cuadro de obesidad mórbida, aunque mantiene una agenda activa.
El estado físico del líder supremo de Corea del Norte vuelve a acaparar la atención internacional tras un reporte reciente difundido por legisladores del Comité de Inteligencia Nacional en Seúl. La información señala que el mandatario atravesaría por un cuadro de obesidad mórbida, alcanzando un peso aproximado de 140 kilogramos.
Actividad física y monitoreo médico
Pese a las cifras sobre su masa corporal y los riesgos cardiovasculares asociados, los reportes de inteligencia indican que el líder ha cumplido con una agenda intensa que supera las ciento veinte apariciones públicas este año. Testigos oficiales apuntan que realiza actividades cotidianas como correr o subir escaleras sin mostrar dificultades evidentes, mientras un equipo médico especializado supervisa de cerca su bienestar.
Antecedentes y estilo de vida
La preocupación en torno a la salud de los dirigentes de esta nación no es nueva, recordando los historiales médicos de sus antecesores marcados por complicaciones cardíacas. Testimonios de chefs que han estado en contacto con su entorno señalan una marcada preferencia por alimentos lujosos, como carnes selectas y caviar, además de hábitos como el tabaquismo y el consumo de bebidas alcohólicas fuertes.
Asimismo, agencias de espionaje han rastreado la adquisición de fármacos en el extranjero destinados a tratar afecciones como hipertensión, diabetes y problemas articulares. Por otro lado, el informe también menciona datos sobre su hija menor, cuya estatura y peso han sido objeto de seguimiento por parte de las autoridades gubernamentales.
Con información de elcomercio.pe.
Foto de portada: Julien en Pexels.


