El territorio mexicano mantiene una constante actividad tectónica que exige estar preparados ante cualquier eventualidad geológica.
La dinámica geológica de México se mantiene activa debido a la interacción de diversas placas tectónicas que liberan energía de manera constante en el territorio. El Servicio Sismológico Nacional se encarga del registro y seguimiento puntual de estos eventos, evaluando parámetros clave como la magnitud, el epicentro y la profundidad de cada movimiento telúrico detectado por su red de estaciones.
¿Por qué no siempre suena la alerta sísmica?
En ocasiones, un movimiento telúrico puede percibirse en zonas urbanas como la capital del país sin que los altavoces de emergencia emitan aviso alguno. Esto ocurre debido a que ciertos sismos poseen una magnitud baja o se originan demasiado cerca de las zonas afectadas, impidiendo un tiempo útil de anticipación. Asimismo, los denominados microsismos que sacuden diversas colonias a poca profundidad no siempre alcanzan los umbrales energéticos necesarios para activar el sistema oficial de alertamiento.
Protocolos de seguridad ante movimientos telúricos
Estar preparados marca una diferencia crucial para salvaguardar la integridad física. Las autoridades recomiendan seguir una serie de pasos fundamentales organizados en tres etapas:
- Antes: Evaluar las condiciones estructurales de la vivienda, asegurar objetos pesados y diseñar un plan familiar con una mochila de emergencia.
- Durante: Conservar la calma, aplicar la técnica de cubrirse la cabeza y el cuello, alejarse de ventanales y evitar el uso de elevadores.
- Después: Comprobar la existencia de lesionados, revisar posibles fugas en las instalaciones de gas y electricidad, y mantenerse informado exclusivamente a través de los canales oficiales.
Con información de elcomercio.pe.
Foto de portada: Cem Dolcan en Pexels.


