La agroindustria oleaginosa se consolida como pilar de divisas, mientras el sector demanda el uso de semillas mejoradas para elevar la productividad.
Las ventas externas de soya y sus derivados en Bolivia llegaron a los 753 millones de dólares entre enero y agosto de 2026. Con un volumen total de 1,95 millones de toneladas exportadas, este sector agroindustrial rebasó en 50 millones de dólares los ingresos generados por los hidrocarburos en el mismo periodo.
Jorge Amantegui, presidente de la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (CANIOB), explicó que transformar el grano en productos con valor agregado, como aceite y harina, potencia el impacto en la economía nacional. Para las familias bolivianas y el mercado interno, el sector garantiza un abastecimiento regular que consume cerca del 20% de lo producido, manteniendo volúmenes estables respecto a la gestión 2025.
Desafíos de capacidad y productividad
Pese a las cifras positivas, la agroindustria enfrenta un reto estructural: las fábricas tienen la capacidad de procesar seis millones de toneladas anuales, pero la cosecha nacional apenas alcanza los tres millones. Reducir esta brecha es vital para el desarrollo de los productores.
- Capacidad ociosa: Las plantas procesadoras operan muy por debajo de su límite máximo.
- Rendimientos bajos: Bolivia logró 2,2 toneladas por hectárea en la campaña de invierno.
- Brecha regional: Brasil y Argentina superan las tres toneladas por hectárea.
Amantegui enfatizó la necesidad de superar estos obstáculos:
«Incrementar la producción y mejorar los rendimientos de la soya son desafíos estratégicos», afirmó el dirigente.
Propuestas del sector
Para mejorar la competitividad frente a los vecinos de la región, la CANIOB propuso implementar incentivos a la producción agrícola. Entre las medidas principales figura la autorización de semillas mejoradas genéticamente, una herramienta clave para elevar el rendimiento por hectárea, abastecer de materia prima a las industrias y robustecer las exportaciones del país.
Con información de Publiagro y EJU.
Foto de portada: Tom Fisk en Pexels.


