Una mala cicatrización umbilical en recién nacidos puede desencadenar poliartritis séptica, comprometiendo la productividad del hato ganadero.
Los productores ganaderos del país deben prestar especial atención al manejo de los recién nacidos, ya que una afección aparentemente menor en el ombligo puede escalar hasta convertirse en un problema sanitario severo. Cuando las bacterias penetran por esta vía, viajan a través de la sangre y se alojan en las articulaciones de los animales en crecimiento.
Impacto en la producción ganadera
Esta patología, conocida como poliartritis séptica, genera inflamación purulenta y dolor agudo en rodillas, carpos y tarsos. Los patógenos involucrados, entre ellos Escherichia coli y Salmonella spp., destruyen el cartílago y provocan cojera crónica.
Para el productor, esto se traduce en pérdidas económicas considerables. «Una infección aparentemente sencilla en el ombligo de un ternero recién nacido puede convertirse en un problema sanitario de gravedad», advierten los especialistas. El sufrimiento limita la movilidad del animal, lo que frena su alimentación, causa pérdida de peso y retrasa su desarrollo óptimo.
Medidas de prevención y cuidado
- Desinfección inmediata del ombligo tras el nacimiento.
- Mantenimiento de una óptima higiene en los corrales y establos.
- Monitoreo constante de cuadros neonatales como diarreas o neumonías.
- Intervención veterinaria temprana ante los primeros indicios de cojera o fiebre articular.
El uso de antimicrobianos específicos, pautados por un profesional, resulta clave para frenar el avance microbiano antes de que cause daños articulares irreversibles o la muerte del ejemplar.
Con información de Publiagro y Agro Campo.
Foto de portada: Wijs (Wise) en Pexels.


