Una estrategia de alimentación basada en silo de maíz, alfalfa y balanceado permite acelerar el desarrollo de ovinos en Bolivia.
El manejo nutricional en los establecimientos ganaderos resulta clave para potenciar el rendimiento cárnico y lechero. En la cabaña Campo de Vida, enfocada en la genética ovina y caprina, la clave del éxito radica en una dieta equilibrada que combina forrajes conservados y suplementos proteicos.
Alimentación estratégica y peso récord
El propietario del predio, Norman Peña, detalló que el esquema alimenticio incluye heno, alfalfa y silo de maíz, complementado con un balanceado elaborado a base de soya, maíz, vitaminas y minerales. Esta mezcla garantiza el desarrollo corporal adecuado de los animales destinados al mercado de carne.
Gracias a este sistema, los resultados superan las expectativas tradicionales del sector. «Tenemos avances en los cuales nuestros animales a los tres o cuatro meses ya están en un peso de 40 a 50 kilos», afirmó Peña sobre el rápido crecimiento de los ejemplares.
Producción propia de insumos
Para asegurar la sostenibilidad del sistema, la propiedad cultiva su propio maíz en superficies de entre cinco y seis hectáreas. Las siembras se escalonan a lo largo de todo el año, lo que garantiza una provisión constante de silo fresco y reduce la dependencia de proveedores externos.
Manejo del destete y genética lechera
- Transición temprana: Entre los 30 y 40 días de vida, los corderos empiezan a consumir balanceado y alfalfa junto a sus madres, facilitando un destete sin estrés a los 90 días.
- Genética Laucane: La cabaña introdujo esta raza desde Brasil, destacada por su gran tamaño y su utilidad como animal de doble propósito para carne y leche.
Estas prácticas integrales benefician tanto a los productores locales que buscan mejorar sus hatos como a los consumidores, al dinamizar la oferta nacional de carne y derivados de la ganadería ovina.
Con información de Publiagro y Norman Peña.
Foto de portada: Jennifer Dridiger en Pexels.


