El experto Wolf Rolón advierte que la ganadería sin control daña los suelos y pone en riesgo la seguridad alimentaria y las exportaciones del país.
Bolivia cuenta con 10,8 millones de hectáreas de pastos naturales que sufren un deterioro constante debido a la falta de gestión técnica. Según el ingeniero agrónomo Wolf Rolón, el libre tránsito de animales sin supervisión en el Altiplano, los valles, el Chaco y los Llanos provoca graves daños ambientales, afectando la biodiversidad y la fertilidad de los suelos.
Impacto en la producción de alimentos
Para los consumidores y productores bolivianos, esta situación representa una amenaza directa. Mientras que los establecimientos tecnificados logran abastecer el mercado interno y externo, la ausencia de control en millones de cabezas de camélidos, ovinos, caprinos y bovinos genera índices productivos muy bajos. El especialista señaló que la «práctica de no manejo» pone en peligro la continuidad de la cadena de proteína animal en el país.
- Sobrepastoreo y deterioro de los suelos.
- Quemas que derivan en incendios forestales.
- Desaprovechamiento de 2,3 millones de hectáreas de pastos cultivados.
- Dificultad para aplicar trazabilidad y bienestar animal.
Desafíos hacia una ganadería sostenible
El impacto práctico para el sector agropecuario radica en la necesidad urgente de modernizar los sistemas productivos. El especialista indicó que se debe dejar atrás el modelo donde el ganado vaga sin rumbo para pasar a esquemas de pastoreo controlado. Esto permitirá mejorar la nutrición de los animales, cuidar los recursos hídricos y garantizar el abastecimiento futuro de carne y leche para las familias bolivianas.
Con información de Publiagro.
Foto de portada: Erwin Bosman en Pexels.


