La combinación de una sequía prolongada y lluvias intensas ha afectado y comprometido la productividad de al menos 300.000 hectáreas de cultivos de soya, maíz y sorgo en el país. Los encharcamientos en los campos y el deterioro de los caminos dificultan el avance de la cosecha, según la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo).
De acuerdo con el gerente general de Anapo, Jaime Hernández, las condiciones climáticas extremas han golpeado distintas zonas productivas, generando pérdidas parciales y retrasos en el calendario agrícola. Los excesos de agua, en particular, han derivado en anegamientos que impiden el ingreso de maquinaria a los predios, afectando directamente el levantamiento de la producción.

A esto se suma el deterioro de las rutas, especialmente caminos secundarios y accesos a predios agrícolas, lo que dificulta el transporte de granos hacia los centros de acopio y mercados. Esta situación, a decir de Hernández, incrementa los costos logísticos y eleva el riesgo de pérdidas adicionales por demoras.
Desde Anapo advirtieron que, si las condiciones no mejoran en el corto plazo, el impacto podría reflejarse en menores volúmenes de producción, afectando la cadena de abastecimiento y las exportaciones de granos.
El sector productivo pidió a las autoridades coordinar acciones para rehabilitar caminos y brindar apoyo a los agricultores afectados, con el fin de mitigar los efectos del clima y garantizar la continuidad de la campaña agrícola.



