El inicio del otoño en Bolivia llega marcado por un escenario climático adverso para el sector agrícola, especialmente para la soya, el denominado ‘grano de oro’, cuya producción ha sido afectada por un periodo inusualmente lluvioso que se extendió entre octubre y marzo.
De acuerdo con el análisis de Luis Alberto Alpire, director del programa Señor el Clima, el país atraviesa un ciclo atípico caracterizado por precipitaciones extraordinarias que han impactado directamente en la campaña agrícola de verano 2025-2026.
“El otoño marca una transición entre el verano y el invierno, con un descenso progresivo de temperaturas, días más cortos y noches más largas. Sin embargo, este año cerramos un periodo de lluvias excesivas que ha golpeado con fuerza al agro”, explicó Alpire.
Pérdidas en el ‘grano de oro’
Las cifras reflejan la magnitud del impacto. Hasta el 22 de marzo, se estima una pérdida de al menos 400.000 toneladas de soya, afectadas por el exceso de humedad en aproximadamente 1,3 millones de hectáreas.
Este escenario aleja la posibilidad de alcanzar la meta de 3 millones de toneladas proyectadas para la actual campaña de verano, mientras las lluvias persisten durante los últimos días de marzo.
El efecto no se limita al cultivo. Según Alpire, la afectación se extiende a toda la cadena productiva: carne, leche, pollo, huevo y aceite comestible, debido a la estrecha relación de la soya con la alimentación animal y la industria.
Además, el impacto tiene implicaciones económicas relevantes. La soya llegó a generar alrededor de 2.100 millones de dólares en exportaciones en 2022, consolidándose como uno de los principales productos de ingreso de divisas para el país.
Cambio de escenario climático
Pese al panorama complejo, el reporte también trae una señal alentadora. A partir del lunes 30 de marzo, se prevé una disminución progresiva en la intensidad y frecuencia de las lluvias, como efecto del ingreso pleno del otoño.
“Se abrirá una ventana clave para el sector productivo. Las condiciones serán favorables para retomar labores en campo y avanzar en la cosecha de soya, maíz, sorgo y arroz”, sostuvo el especialista.
Esta mejora climática permitirá no solo intentar recuperar parte de la producción afectada, sino también dinamizar la economía agrícola, garantizar el abastecimiento interno de alimentos y sostener los excedentes exportables.
Momento decisivo para el agro
El comportamiento del clima en los próximos días será determinante para el cierre de la campaña agrícola. La tregua anunciada podría convertirse en una oportunidad clave para mitigar pérdidas y reencaminar la producción.
“El clima dará una pausa justo a tiempo. Ahora el desafío será aprovechar cada día seco para entrar al campo y rescatar lo que aún se puede”, concluyó Alpire.
En un contexto de alta dependencia del sector agrícola, la evolución del clima no solo definirá los resultados productivos, sino también el impacto en los precios y el abastecimiento de alimentos en Bolivia.


