Un repaso por las calles limeñas de los años ochenta, cuando la propaganda política competía por cada espacio disponible en la ciudad.
Las campañas políticas de la década de 1980 en la capital peruana transformaron por completo el panorama urbano. Los candidatos necesitaban conectar con la ciudadanía y para lograrlo llenaron muros, postes y estructuras metálicas con afiches, símbolos y consignas que competían constantemente por la atención pública.
Nuevos votantes y calles saturadas
La normativa establecida en la Constitución de 1979 permitió que los jóvenes desde los 18 años pudieran sufragar, lo que amplió de manera considerable el padrón electoral. Ante este escenario, las agrupaciones políticas buscaron cautivar a esta nueva generación utilizando una avalancha de colores, rostros y promesas impresas en distintos puntos de la ciudad.
Las calles se convirtieron en el escenario de una disputa visual donde los carteles se colocaban unos sobre otros, generando una especie de mosaico partidario que reflejaba la intensidad de la contienda en cada cuadra.
Agrupaciones y rostros conocidos
Diversas fuerzas políticas como el Partido Aprista Peruano, Acción Popular, el Partido Popular Cristiano e Izquierda Unida inundaron las avenidas y paredes con lemas diseñados para grabarse en la memoria de los electores, compartiendo espacio en una urbe que ya reflejaba congestión y desorden.
Hacia noviembre de 1983 se desarrollaron los comicios municipales donde resultó ganador Alfonso Barrantes Lingán, abanderado de Izquierda Unida. El político, recordado por el apelativo de Frejolito, alcanzó la alcaldía limeña tras una intensa carrera proselitista donde la cartelería callejera jugó un papel central.
Con información de elcomercio.pe.
Foto de portada: Fatih Üstünsoy en Pexels.


