Especialistas de la UMSA alertan sobre los riesgos climáticos que afectarán al sector productivo boliviano en los próximos meses.
El territorio nacional atraviesa por las primeras consecuencias del fenómeno climático El Niño, cuyas repercusiones más intensas se prevén entre octubre y diciembre. De acuerdo con las proyecciones científicas, esta alteración del clima podría extenderse hasta abril de 2027 y dejar secuelas comparadas con crisis históricas pasadas.
Impactos diferenciados por regiones
El comportamiento climenuológico variará de acuerdo con la geografía nacional. Las zonas altas sufrirán escasez hídrica y sequías extremas, mientras que los departamentos ubicados en tierras bajas enfrentarán amenazas de inundaciones. Por otra parte, la Amazonía y el norte boliviano registrarán un notable ascenso térmico.
Riesgos para el sector agropecuario y alimentario
La combinación de altas temperaturas y falta de humedad vegetal incrementa la probabilidad de incendios forestales de gran magnitud. Esta situación pone en alerta a los productores del área rural, quienes deben optimizar el recurso hídrico y reubicar parcelas vulnerables a desbordes.
David Cruz Choque, investigador de la UMSA, advirtió sobre la gravedad del panorama actual al señalar que podría presentarse una gran crisis alimentaria debido a la conjunción de factores climáticos y económicos.
- Economizar el agua destinada al riego.
- Evaluar alternativas de siembra ante lluvias intensas.
- Implementar medidas de alerta temprana en municipios.
Hasta el momento, las instituciones estatales no han convocado a la academia para coordinar planes de mitigación basados en las advertencias emitidas desde la Facultad de Agronomía.
Con información de Publiagro y David Cruz Choque, UMSA.
Foto de portada: Swastik Arora en Pexels.


