La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), el Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT) y la Federación Departamental de Productores de Algodón (Fedepa) concluyeron el proceso de validación agronómica de tres variedades de algodón genéticamente modificadas —Guaraní, Pora 3 y Guazuncho 4—, en coordinación con el Comité Nacional de Bioseguridad.
Las semillas incorporan dos eventos biotecnológicos apilados: el evento RR, que permite tolerancia al herbicida glifosato, y el evento BT, que brinda resistencia a insectos lepidópteros. Según las instituciones participantes, estas características permiten mejorar el manejo del cultivo, reducir pérdidas por plagas y aumentar la productividad.
Los ensayos se desarrollaron en centros de investigación ubicados en Saavedra, Pailón y Cañada Larga, bajo la dirección técnica del CIAT y con supervisión del Comité de Bioseguridad, garantizando el cumplimiento de los protocolos científicos. La etapa de validación concluyó con la cosecha realizada en Cañada Larga, tras haberse completado previamente en los otros dos predios.
Con los resultados obtenidos, se elaborará un informe técnico final que será presentado al Comité Nacional de Bioseguridad. En caso de una evaluación favorable, el Gobierno podrá autorizar el uso de esta biotecnología en la producción algodonera del país.

Desde el sector productivo destacan que la eventual incorporación de estas semillas marcaría un avance clave para el algodón boliviano, al mejorar la competitividad frente a países vecinos como Argentina, Brasil y Paraguay, donde estas tecnologías ya se aplican de forma extendida.
A decir del presidente de la CAO, Klaus Frerking, la apuesta por la innovación es fundamental para el sector. “Este ensayo es un paso clave para contar con información sólida que fortalezca la producción”, sostuvo.
En la misma línea, el director del CIAT, Luis Fernando Barba, remarcó que estos estudios permiten validar tecnologías en condiciones reales de campo y generar información útil para la toma de decisiones productivas.
Por su parte, el presidente de Fedepa, Jesús Arce, señaló que estas investigaciones son “vitales” para los productores, ya que permiten evaluar el comportamiento de las variedades en condiciones locales y avanzar hacia una producción más eficiente.
Las instituciones coincidieron en que este trabajo conjunto refleja el compromiso del sector productivo y científico con el desarrollo de una agricultura más moderna, sostenible y competitiva en Bolivia.


