Una macroinvestigación internacional advierte sobre la relación entre el uso problemático de pantallas y diversos problemas de salud en menores de 25 años.
La salud humana ya no solo depende de la genética o de los ingresos económicos. Investigadores internacionales proponen integrar el entorno digital como un factor determinante en el bienestar y la esperanza de vida, según se desprende de tres trabajos publicados recientemente en la revista The Lancet.
El análisis revisó 121 investigaciones previas que involucraron a nueve millones de personas menores de 25 años. Los resultados detectaron conexiones entre el uso problemático de los medios digitales y complicaciones como trastornos del sueño, menor actividad física y riesgos para la salud mental. Los expertos recalcaron que el problema no es la cantidad de horas frente al dispositivo en general, sino la calidad de esa interacción.
Estimaciones y limitaciones científicas
Para dimensionar el conflicto, los autores calcularon que superar las dos horas diarias frente a las pantallas podría vincularse con la pérdida anual de millones de años de vida saludable a causa de la depresión y la obesidad a escala global. Sin embargo, se aclaró que estas cifras deben tomarse con cautela. Especialistas en epidemiología recuerdan que los datos poblacionales actuales no permiten confirmar una relación directa de causa y efecto.
Por un lado, el uso excesivo podría generar trastornos; por el otro, quienes ya enfrentan problemas de salud mental podrían recurrir con mayor frecuencia a estos dispositivos. Según explicó la investigadora Àurea Cartanya, existe la dificultad de determinar «si los niños, niñas y adolescentes que pasan más tiempo delante de la pantalla presentan más problemas de salud mental como consecuencia de este uso, o si, por el contrario, quienes ya presentan problemas de salud mental pasan más tiempo delante de estos dispositivos».
El rol de las grandes tecnológicas
Uno de los principales obstáculos señalados por los autores es la falta de acceso a información detallada. Los datos más precisos sobre el funcionamiento de las plataformas permanecen bajo el resguardo de las empresas tecnológicas, lo que frena el trabajo independiente. Por esta razón, la serie de estudios sugiere establecer un tratado mundial de gobernanza bajo la supervisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y exige que las compañías evalúen los riesgos de sus productos antes de lanzarlos al mercado.
A pesar de las advertencias, la investigación también destaca aspectos positivos del entorno digital. Entre ellos figuran el bienestar asociado a un consumo moderado, el uso activo de videojuegos vinculado a estilos de vida saludables y la creación de redes de apoyo y sentido de pertenencia para colectivos minoritarios.
Con información de www.opinion.com.bo.


