Especialistas señalan que la ganadería boliviana puede generar altas utilidades si se aplica el mismo nivel de inversión y tecnología que en la agricultura.
El sector pecuario en Bolivia tiene el potencial de generar ingresos de hasta 500 dólares por hectárea anualmente, siempre y cuando se adopten prácticas de tecnificación similares a las que ya se utilizan en la agricultura. A diferencia de los cultivos, que suelen sufrir mayores pérdidas ante fenómenos climáticos como El Niño, la ganadería ofrece una alternativa de producción más estable para los productores locales.
El impacto de la falta de inversión
Durante años, la alta fertilidad natural de los suelos bolivianos ha generado una falsa sensación de seguridad. Muchos propietarios destinan maquinaria obsoleta y recursos mínimos al ganado, obteniendo ganancias modestas de entre 100 y 200 dólares por hectárea. En contraste, las zonas agrícolas con manejo similar alcanzan márgenes muy superiores a pesar de las adversidades climáticas.
El asesor pecuario Juliano Resende señala que para transformar esta realidad es indispensable cambiar la administración de los predios. «Para ganar igual se tiene que manejar la actividad igual», afirmó el experto sobre la necesidad de aplicar gerenciamiento y tecnología.
Proyección y números en la Chiquitania
Un análisis aplicado a la región de la Chiquitania demuestra que es posible optimizar el rendimiento durante la época de lluvias. Con precipitaciones promedio de 800 milímetros, los suelos pueden producir suficiente forraje para sustentar una carga animal elevada. Trabajando con recría y engorde sin confinamiento, y operando de manera conservadora por debajo de la capacidad máxima de carga para prevenir riesgos climáticos, los resultados económicos mejoran notablemente.
- Ingresos brutos calculados en base a la producción de peso vivo por hectárea durante el periodo de lluvias.
- Inversión en fertilizantes como urea, cloruro, MAP y calcáreo para potenciar el rendimiento del pasto.
- Estrategias para diluir el costo del ternero de compra frente al precio de venta del animal gordo.
Qué significa para el consumidor y productor
Para los productores bolivianos, el desafío principal radica en la capacitación constante, desde los propietarios hasta los vaqueros en el campo. Superar la visión tradicional de la ganadería extensiva permite no solo Elevar los márgenes de utilidad neta, que a largo plazo pueden escalar hasta los 1.000 dólares por hectárea, sino también estabilizar el mercado interno de carne bovina frente a las variaciones de precios y costos de insumos.
Con información de Publiagro y Juliano Resende.
Foto de portada: Mao Li en Pexels.


