Un experto en biología molecular explica cómo las emociones dominan nuestras decisiones cotidianas y qué busca realmente nuestro cerebro.
Existe una conexión profunda entre las sensaciones y los pensamientos que solemos pasar por alto en el día a día. Durante una charla organizada por AprendemosJuntos, el doctor en Biología Molecular José Estanislao Bachrach analizó cómo conviven ambas áreas en la mente humana y señaló que una gran parte de las elecciones que asumimos como totalmente lógicas esconden una fuerte carga sentimental.
Emociones al mando y el objetivo real de la mente
Para ilustrar este funcionamiento, el especialista comparó las estructuras mentales con componentes informáticos, ubicando los sentimientos en el sistema límbico y los pensamientos en el córtex prefrontal, conectados mediante redes neuronales. En este sentido, indicó que «somos seres emocionales que han aprendido a pensar», según recogió el medio.
A través de observaciones en laboratorios con resonancias magnéticas, se constató que una abrumadora mayoría de las decisiones superan el noventa por ciento de origen emocional. La lógica y el análisis actuarían posteriormente para justificar aquello que el terreno sentimental ya eligió. Asimismo, Bachrach aclaró que el propósito evolutivo de la mente humana, tras millones de años de desarrollo, no es buscar el bienestar ni el goce, sino garantizar la supervivencia.
El placer fugaz y la necesidad de tener la razón
El científico diferenció las sensaciones placenteras de la felicidad duradera. Mientras el placer ligado a necesidades básicas o estímulos inmediatos es de corta duración y se vincula con la dopamina, la serotonina se relaciona con la satisfacción a largo plazo y los vínculos sociales.
Curiosamente, el especialista advirtió que existen acciones cotidianas que activan gratificaciones rápidas aunque no aporten bienestar real. Entre estas conductas mencionó el hábito de quejarse, señalar culpas ajenas y la constante necesidad de imponer los propios argumentos. Como resultado, la mente prioriza la satisfacción momentánea de ganar un debate frente a la tranquilidad general.
- Las decisiones cotidianas están dominadas por el mundo sentimental.
- El objetivo evolutivo principal es la supervivencia, no la felicidad.
- Acciones como discutir y quejarse otorgan placeres breves.
Con información de elcomercio.pe.
Foto de portada: Amel Uzunovic en Pexels.


